Cambios en los hábitos de consumo ante las crisis y su impacto en la cadena de suministro

Conforme la pandemias y demás crisis a nivel global, compañías de todo el mundo han incrementado sus capacidades de respuesta y han tomado medidas extraordinarias para entregar sus productos y cumplir con los nuevos hábitos de consumo.

Estos cambios han influido en las ventas: por un lado, se han disparado las de productos esenciales, como alimentos y artículos para el hogar y para el cuidado personal, y por el otro, han disminuido las de productos no esenciales, como ropa y muebles.

Fabricantes, distribuidores, minoristas y operadores logísticos se han unido para implementar políticas de emergencia que satisfagan estas crecientes demandas y evitar un verdadero desabasto.

¿Cómo cumplir en tiempos de crisis?

McKinsey & Company recomienda seguir estas acciones en la cadena de suministro para satisfacer las necesidades de los clientes durante las crisis que pudieran venir en un futuro:

En cuanto a proveedores:

-Establecer conferencias diarias con proveedores estratégicos.

-Reducir la variedad de productos.

-Disminuir los requisitos de tiempo, cumplimiento y condiciones de pago a los proveedores principales.

-Mitigar el riesgo de órdenes existentes, en colaboración con los proveedores.

En cuanto a mercancía:

-Revisar planes de compras y reubicar al personal en las categorías de alta demanda.

-Anular algoritmos para redirigir el inventario de alta densidad.

-Disminuir planes de compra a corto plazo para conservar efectivo.

-Anticipar futuros aumentos en las ventas y ajustarlos a los planes.

En cuanto a distribución:

Capacitar a los empleados y reubicarlos en áreas de alta demanda en centros de distribución.

 

-Mantener una buena higiene en la zona de trabajo.

En cuanto a logística:

 –Asignar mayor capacidad de transporte para productos de alta demanda.

-Hacer que los proveedores realicen entregas directamente en las tiendas.

-Colocar productos en tiendas estratégicas para alimentar a las tiendas pequeñas.

-Ofrecer capacidad de transporte si la flota privada está disponible para apoyar el traslado de productos críticos.

En cuanto a entregas:

-Dar flexibilidad en los requerimientos de entrega el mismo día o el día siguiente.

-Optimizar las rutas y proponer más lugares de entrega.

-Ampliar las opciones de entrega y devolución.

 

Más allá de las debilidades, lo que una crisis como la actual muestra sobre las cadenas de suministro es su flexibilidad y funcionamiento bajo presión. Nos rectifica que las actuales redes están diseñadas para adaptarse cuando se producen desastres naturales o picos de producción por temporadas, por ejemplo, la red global de supermercados comienza a recuperarse de la conmoción inicial, incluso en los países más afectados por las crisis.

 Para adaptarse a los patrones de demanda que se viven hoy, las compañías están actualizando cada etapa de sus cadenas de suministro, desde la adquisición hasta el servicio al cliente.

 Las marcas están obligadas a cambiar a medida que lo hacen sus compradores. El entendimiento de éste y de la situación actual es vital. El monitoreo del comportamiento del consumidor es fundamental para anticiparse a sus preocupaciones y necesidades.

 A través de soluciones novedosas, operadores logísticos, como GoFlit, se aseguran de que sus clientes puedan comprar los productos que necesitan y ayudan a sus clientes.

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