Camiones sin conductor, ¿a la vuelta de la esquina?

Hace apenas unos meses, entre marzo y abril, varios convoyes de camiones circularon por las carreteras de Europa con destino a Rotterdam. Hasta aquí, nada fuera de lo habitual. Pero había algo extraordinario: eran los primeros camiones sin conductor que lo hacían.

Las enormes posibilidades que abren los camiones sin conductor han hecho que el mundo del transporte comience a plantearse cómo se vería afectado con la llegada de estos vehículos a nuestras carretas.

Para entender este interés hay que valorar las ventajas que tendría su aplicación, aunque también sopesando sus inconvenientes.

Ventajas y desventajas de los camiones sin conductor

Ventajas

Seguridad: Se estima que hasta el 90% de los accidentes tienen como causante principal el fallo humano. Esto hace que la teoría sea sencilla: si suprimimos el factor humano, eliminamos de nuestras carreteras al mayor causante de accidentes. Además, como consecuencia de esto o, sería de esperar que bajaran los precios de los seguros, al disminuir drásticamente el número de percances.

 Ahorro: La conducción automática repercutiría en diversas mejoras, que implicarían la reducción de costes. Respecto al consumo, los camiones inteligentes harían un uso más eficiente del combustible, reduciendo acelerones y ciñéndose a la velocidad óptima del vehículo. Varias estimaciones apuntan a una reducción de al menos el 10% del gasto.

 La mejora en los sensores que permiten la conducción autónoma haría que los camiones detectaran antes y mejor sus propios problemas técnicos y mecánicos, lo que ahorraría dinero, tiempo y  averías inesperadas.

 Aumento del límite de velocidad: si los vehículos autónomos se demostrasen seguros, se podría elevar la velocidad límite de las carreteras para ellos hasta donde permitiese la tecnología.

 Reducción de atascos: Al respetar la distancia de seguridad, los vehículos reducirían la tendencia de los humanos a los frenazos, que son un causante habitual de atascos. En un futuro, podrían desarrollarse sistemas de navegación que aumentaran la fluidez del conjunto de los vehículos para optimizar tránsitos.

Desventajas

Hackeos y usos maliciosos: Como ya quedó demostrado en su día, la posibilidad de hackear los sistemas de un vehículo automático son reales y podrían poner en peligro tanto la seguridad de sus ocupantes como la de todas las personas próximas.

 También existe la posibilidad de que se empleen los sistemas automáticos de navegación para cometer acciones perniciosas, como atentados. Una posibilidad que lejos de pertenecer al mundo del cine ha hecho mostrar su preocupación al propio FBI.

 Fallos técnicos: Aunque se demostrase que los sistemas de navegación funcionan, habría que preguntarse por la posibilidad de que estos fallen en un momento determinado. Problemas en el GPS, en los sensores, en el software… cualquiera de ellos tendría el potencial para acabar en un accidente de gravedad.

 En el pasado mes de julio falleció el primer conductor de un coche automático, a bordo de un Tesla. Al tratar sobre la seguridad de estos vehículos, la compañía argumentó que se trata de la primera muerte, tras 209 millones de kilómetros recorridos con piloto automático. Mientras que la media cuando la conducción es humana se sitúa en los 96 millones de kilómetro.

 Legislación: El proceso para legalizar estos vehículos -que actualmente se encuentran en un vacío legal- será, a buen seguro, arduo. En primer lugar, será necesario convencer a la población de su seguridad. Y es que, según un estudio de Seapien Software, el 88% de los adultos encuestados estarían preocupados por viajar en un coche sin conductor.

 Otra dificultad estaría en homogeneizar los requisitos exigidos a estos vehículos, pues cambiarlos de un estado a otro podría generar un caos tanto a la hora de ser utilizados por los usuarios como a la hora de ser fabricados.

 Responsabilidad: ¿Estarían dispuestas las marcas de coches y camiones a ser las responsables legales de los accidentes de los vehículos automáticos? Al eliminar, en teoría, el factor humano, los propios fallos del vehículo podrían ser los causantes principales de siniestros, y no está claro cómo se podría resolver a nivel legal.

 Límites de la tecnología: Si bien los sensores serán mucho mejores que nuestros ojos para medir la distancia exacta entre dos objetos, puede que no sean tan eficaces a la hora de determinar comportamientos humanos. Por ejemplo, saber si un peatón en la acera tiene la intención de cruzar.

 Costes: Es previsible que para el óptimo funcionamiento de los vehículos automatizados hubiera que realizar tareas de adaptación y/o mejora de las carreteras. Esto implicaría un desembolso importante para los gobiernos.

 Ausencia del toque humano: Las empresas  de transporte que tenemos la suerte de contar con una plantilla de grandes conductores sabemos el valor añadido que estos suponen. Su atención al cliente, su capacidad para resolver cualquier problema en el momento y, en definitiva, el toque humano que siempre agracedemos las personas. Todo eso que difícilmente podrá replicar cualquier sistema de navegación automático.

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