Gestión de Riesgos logísticos: Cadena de suministro a prueba de balas

Piensa en tu peor pesadilla logística, en el peor caso que puedas imaginar para tu cadena de suministro. Ahora hazlo realidad. ¿Estarías preparado para solucionarlo? Si no estás seguro, seguramente la respuesta sea que no. Y esto se debe a que no has hecho una adecuada gestión de riesgos de tu logística.

Pese a que la gestión de riesgos logísticos sea la mejor tabla de salvación para los momentos más críticos y pueda salvaguardar el futuro de la compañía, muchas empresas aún no tienen desarrollado un plan al respecto. Según un estudio de la Universidad de Tennessee, el 47% de las empresas no tienen ningún plan previsto para el cierre de alguna factoría o centro de distribución de la empresa, mientras que el 31% no tiene ningún plan por escrito para dar servicio a los clientes en caso de catástrofe.

Para no pertenecer a estos grupos, vamos a ver cómo poner en marcha un sistema de gestión de riesgos logísticos en nuestra empresa.

Pasos de una gestión de riesgos logísticos

Existen varios modelos para crear un plan de gestión de riesgos para tu logística. Sin embargo, la mayoría de ellos van a tener estos puntos en común: identificación de los riesgos potenciales, evaluación de dichos riesgos, elaboración de planes y medidas para luchar contra ellos y actualización periódica de los planes.

Identificación de riesgos logísticos

Lógicamente el primer paso debe ser conocer cuáles son las variables que pueden afectar a nuestra logística. Para ayudarte a hacerlo, lo mejor es alejarte mentalmente un par de pasos para tratar de ver con perspectiva tu cadena de suministro. Ten en cuenta que la gestión de riesgos puede incluir casos tan variadas como cambios legislativos, pérdida de proveedores, huelgas, situaciones de insolvencia en algún eslabón de la cadena de suministro, desastres naturales…

 Para encontrar estas amenazas puedes tratar de consultar otros planes de gestión de riesgos, acudir a un consultor, hacer una tormenta de ideas con el personal de tu compañía, buscar casos  de éxito, repasar paso a paso los eslabones de tu cadena de suministro (analizando cómo y cuánto dependes de cada actor) e incluso abrir un periódico y ver cuántas 

Evaluación y priorización de los riesgos logísticos

Ahora que tienes preparada tu lista de potenciales enemigos es hora de ordenarlos. No todos los riesgos han de ser tratados por igual y su importancia a menudo se evalúa atendiendo a características como: gravedad del problema, probabilidad de que suceda, velocidad, frecuencia, posibilidad de detección…

 

-La gravedad del problema indica la relevancia del riesgo. Por un ejemplo, un terremoto de grandes dimensiones podría suponer la destrucción al completo de unas instalaciones mientras que la pérdida de un proveedor tal vez sería rápidamente subsanable al contar con cierto stock de seguridad.

-Siguiendo el ejemplo anterior, la probabilidad de un terremoto o de una catástrofe natural no es igual de alta en todas las zonas del planeta. Puede que una empresa de transportes ubicada en Madrid nunca tenga que lidiar con una catástrofe natural, pero riesgos como los errores en las previsiones de demanda prácticamente han de estar presentes en todas las compañías.

-La velocidad está relacionada con la capacidad de detección a tiempo. Ambas se preguntan por las posibilidades que tiene nuestra empresa de lidiar con el riesgo una vez ha aparecido. Abarca conocer cuánto material o stock tenemos para hacer frente a la pérdida de una línea de producción, cuánto tardaríamos en subsanarlo, el tiempo que nos llevaría normalizar la situación una vez detectado el problema, si detectándolo pronto podríamos llegar a solucionarlo sin que tuviera repercusiones para nuestros clientes, etc.

-La frecuencia también es esencial. La periodicidad del clima hace relativamente previsibles riesgos como el monzón y las estaciones de fuertes lluvias, o los problemas derivados de los picos de actividad como las fechas navideñas. Si un riesgo se repite cada año tendrá más importancia que uno que podría no suceder en el próximo siglo.

 

Para realizar la clasificación final, un método que se puede emplear es poner una nota numérica de 0 a 10 a cada riesgo en cada uno de los diferentes apartados y luego multiplicarlos entre sí para obtener el valor final. Cuanto mayor sea el resultado, más deberás preocuparte por ese punto. de las noticias podrían llegar a afectarte si se dieran en tu zona o en tu sector.

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