La logística en la industria textil

La logística es casi un arte a la medida. Integrar información, transporte, inventarios, almacenamiento,
materiales, embalaje, e incluso la seguridad de una cadena de suministro, es un trabajo con una complejidad distinta a la de cualquier otra industria.

En el caso de la industria textil, el camino logístico es largo. Se necesitan muchas etapas para pasar de las materias primas a los productos terminados y por último para llegar a los clientes finales en los plazos necesarios.

 

Industria textil en México

La industria textil y de la confección es muy importante para México, tanto en términos de generación de empleo como de su contribución a la economía y a la industria nacional. Por mencionar un dato, en 2019 aportó 133 mil 407 millones de pesos (mdp) al Producto Interno Bruto (PIB) nominal del país.

Actualmente, del total de las exportaciones, 76.4% corresponde a prendas confeccionadas y 23.6% a productos textiles. 

Respecto a los mercados de destino, el 56% de las exportaciones textiles del país se dirigen a los Estados Unidos. Esta proporción es más alta en prendas de vestir (94%) donde existe mayor protección contra importaciones asiáticas. Del total de importaciones, un 60% corresponde a productos textiles y el 40% restante a prendas confeccionadas. Estados Unidos (36.2%) y China (29.3%) son nuestros principales proveedores, con las importaciones estadounidenses cediendo participación de mercado ante las del gigante asiático (48.3% vs. 13.9% en 2011). Les siguen países asiáticos como India, Bangladesh y Vietnam, cuyas prendas y telas suelen ser de menor precio.


Mejoras y consejos en la logística textil

En nuestro país prevalece una falta de proveedores de paquete completo o estructuras de cluster, así como
envíos a Estados Unidos más rápidos; mientras que en China, por ejemplo, existen una fuerte cadena de suministro, mejoras en el sector textil y oportunidad para mejorar el desarrollo de productos.

Pese a que México puede capitalizar su proximidad con Estados Unidos y su potencial verticalidad, necesita mejorar su capacidad y costos, pues aunque México tenga una infraestructura textil y de fibra para competir como una plataforma de paquete completo, un alto porcentaje de sus exportaciones a ese país involucra operaciones de ensamble. En cuanto a la forma de realizar su logística, la industria textil y de la confección está cambiando a un sistema pull, por lo que en vez de tener inventario distribuido en varias tiendas las compañías tienen un stock centralizado y el departamento comercial monitorea las ventas del día para poder resurtir las prendas.

Las presiones de mercado obligan a las empresas a buscar maneras de operar mejor, por ejemplo, Wal-Mart y Costco solicitaron a sus proveedores que cambien sus modelos operativos y la forma de entregar los productos para cubrir la distribución a mercados diferentes. Lo que implica administrar ya no sólo una variable para un tipo de ropa, sino más de 10 tipos diferentes de variables para lograr esta diferenciación.

Con respecto a las actividades que tercerizan las compañías de este rubro industrial, son sobre todo gestión de la producción (al no hacer la producción directamente requieren que un tercero monitoree si se están cumpliendo con los tiempos y con los estándares), operaciones logísticas en origen (recolectar las prendas, armar los pedidos acomodados por colores, tallas o modelos) y gestión del transporte.

Si las compañías no tienen un orden dentro de sus bodegas el costo logístico se dispara . Asimismo, si la empresa proveedora no realiza una entrega oportuna, sus productos se quedan como segunda, como desperdicios o pasan a los “mercados de pulgas”, con lo cual sólo se tiene una pequeña recuperación de costos y no hay utilidades.

 

 

 

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