Logística colaborativa, un arma competitiva

Las empresas de logística están obligadas a la mejora continua de procesos y a buscar nuevas maneras de resolver mejor las necesidades de sus clientes. Y, para ello, la fórmula más frecuente ha sido la optimización de procesos internos. Sin embargo, una de las mejores formas de conseguir avances significativos se produce cuando las empresas de transporte miran hacia afuera y se integran en cadenas de suministro colaborativas. Y es que la logística colaborativa puede ser una ventaja competitiva diferencial.

¿Cómo lograr que funcione la logística colaborativa?

La forma más habitual de colaboración se produce entre los propios miembros de una cadena de suministro. El fabricante, la empresa logística, el vendedor y otros posibles eslabones se ponen de acuerdo para integrarse y obtener mejores resultados (reducción de costes, reducción de stocks, reducción de las roturas de stock, mejores cálculos sobre oferta y demanda…). Para ello se integran sistemas informáticos, se crean equipos humanos inter-empresas y se idean modelos y protocolos que atiendan a una relación más estrecha entre las partes.

Conseguir que un proyecto de colaboración no es fácil. Según un estudio, solo dos de cada 10 compañías que pusieron en marcha un proyecto de colaboración lograron resultados significativos. ¿Cuáles son los motivos más habituales por los que fracasan estos intentos?

Uno de los primeros es la falta de confianza. Si falta una base tan esencial, es imposible que se sostenga un edificio en el que sus diversos protagonistas han de compartir datos que se pueden considerar sensibles, como son ventas, previsiones, capacidades de producción/almacenamiento/transporte… La colaboración exitosa se basa en el desarrollo de la confianza mutua con tus partners.

 

Otro error habitual es crear proyectos para cubrir debilidades o zonas que no se dominan. Por ejemplo, iniciar un proyecto entre dos empresas para aprovechar el Big Data que les sea de provecho compartir, cuando ninguna de ellas ha dado el paso por su cuenta y llegan siendo novatas en la materia.

Del mismo modo, es importante seleccionar bien los compañeros de viaje. Elígelos atendiendo a sus cualidades, a su potencial y a sus metas estratégicas. Si tu compañía quiere diferenciarse por un servicio Premium, busca un compañero que no base su estrategia en un plan agresivo de precios. O si planeas una rápida expansión internacional, confirma que tus colaboradores van a poder acompañarte en ella. Esto no significa que uno de los dos se equivoque, solo indica que no sois los compañeros ideales de viaje.

Ventajas

Una buena integración y colaboración aumenta las posibilidades de una relación estable, a largo plazo y sólida en un momento en el que muchos analistas aseguran que las relaciones comerciales van a ser cada vez más breves, en búsqueda de pequeños ahorros en el margen de costes. Y cuanto más largas sean éstas, el ahorro será mayor al estar más  engrasados y afinados los procesos rutinarios.

En esta buena relación con el resto de miembros aparece uno de las herramientas comerciales más poderosas: el boca a boca. Cuanto más y mejor involucrados estemos con nuestros compañeros de cadena, más fácil será que estos den buenas referencias sobre nosotros, produciendo más negocio. Este efecto se multiplica en el caso de los compradores horizontales o las joint ventures y más aún si logramos esas relaciones estables que comentábamos. Nos será más fácil pasar a ser proveedores habituales (u obtener más porcentaje sobre el consumo del cliente) de cualquiera de las empresas involucradas.

Otra ventaja sobre el largo plazo es que cuanto mayor es el tiempo de la colaboración más posibilidades de innovación hay, gracias al mayor conocimiento mutuo. Además, en muchos de los casos éstas no implican altos costos, sino la optimización o uso de tecnologías ya presentes. Lo cual encaja con el hecho de que muchas de las mejores innovaciones no vienen del laboratorio sino de las ideas de clientes y proveedores.

Ha quedado ya claro que estas colaboraciones son complejas, pero los resultados merecen la pena. Toda optimización que desemboque en un ahorro de costes puede favorecer a todos los participantes en la cadena, y este ahorro puede llevarse hasta el final de la cadena: el cliente final. Suponiendo, claramente, una ventaja competitiva.

 

 

 

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