Logística Integral: Qué es y cómo marca la diferencia.

¿Cuál es la diferencia entre entregar un palet o un paquete y gestionar una cadena de suministro? Mientras que algunas compañías aún tienen una visión limitada de su logística, sin un auténtico enfoque de conjunto, otras son conscientes de la importancia que tiene para ellas su cadena de suministro, de todos los elementos que engloba y de cómo puede ayudarles a marcar diferencias. Estas últimas empresas son las que pueden aspirar a conseguir lo que se conoce como una logística integral.

¿Qué es la Logística Integral?

La logística integral abarca y coordina todos los procesos necesarios para el flujo de materiales de una compañía. Y lo hace desde una visión global.  Es decir, sabe cómo las diferentes partes (departamentos, personas, procesos…) que la componen han de estar dirigidas armónicamente hacia un fin común y entienden la importancia que todo esto tiene para la marcha de la organización.

La logística integral sabe que va mucho más allá del mero movimiento de un material del punto A al punto B. Da un paso para atrás para poder comprender mejor qué hace, por qué lo hace y para qué lo hace; con el objetivo de encontrar la mejor manera de hacerlo. Pero, ¿cuáles son los elementos que han de integrarse para lograr ese funcionamiento de conjunto?

Integración funcional

La logística es una tarea interdepartamental. Es decir, requiere de la colaboración activa de diversos departamentos de la compañía. El proceso logístico no empieza con la preparación del pedido y muchos menos con su envío. Las labores de abastecimiento para la producción han de estar coordinadas con los departamentos comerciales y con sus previsiones de venta. Y estos, a su vez, con los de marketing, ya que de su actividad también dependerán las necesidades de producción de la empresa (incluyendo conocer qué fechas podrán tener más o menos volumen atendiendo a los datos históricos, nuevos lanzamientos, nuevas promociones, etc.).

 Cuando todos ellos trabajan al unísono, comunicándose entre sí y son conscientes de la importancia de su labor para facilitar el trabajo al resto, será mucho más sencillo lograr un buen resultado final. Cuando cada departamento baja la vista y solo se centra en lo suyo, el conflicto está asegurado.

Integración empresarial

Hacer funcionar al unísono y coordinadamente los departamentos de nuestra empresa no será suficiente. La auténtica logística empresarial no consiste en instalar un ERP al que puedan tener acceso los distintos departamentos de una compañía. Si quieres que tu logística sea  integral tendrás que ampliar aún más tu visión e ir más allá.

Si en tu cadena de suministro están presentes otros protagonistas -ya sean proveedores de materiales, operadores logísticos, distribuidores, clientes, etc.- tendrás que incluirlos en tu planificación y en tus planes de acción. Cuestiones como controlar cuánto tardamos en proveer a un determinado destinatario con un determinado producto, la puntualidad de nuestras entregas, el conocimiento de la demanda en tiempo real y otro sinfín de variables necesitan de tu colaboración con estos actores.

Estos son algunos de los objetivos y beneficios que persigue la implantación de una logística integral:

-Implantar en nuestra compañía una visión de conjunto del funcionamiento y la importancia de la logística. Para ello es clave que la dirección sea consciente y partícipe de la necesidad de lograr una auténtica logística integral.

-Ser capaz de reaccionar con mayor rapidez antes las nuevas necesidades de los clientes al tener un mayor control y conocimiento de lo que sucede en nuestra cadena de suministro. Esto también permite mejorar la respuesta ante posibles incidencias y problemas.

-Afinar y racionalizar procesos gracias a una visión de conjunto. Eliminar duplicidades.

-Mejorar la relación con clientes y proveedores. Tanto por el efecto de un trabajo más cercano como por la mejora en el servicio ofrecido.

-Reducir costes. Conocer mejor nuestras necesidades, los tiempos de nuestra cadena y contar con mejores previsiones nos deberá permitir eliminar stock innecesario y mejorar nuestros costes de transporte sin que esto empeore el servicio.

-Mejorar la trazabilidad, la visibilidad y la comunicación entre los diversos protagonistas de la cadena de suministro.

-Ser capaces de obtener e interpretar, de una forma sencilla, datos fiables y relevantes sobre nuestros procesos para ayudar en la toma de decisiones estratégicas.

La logística integral es tanto una filosofía que afecta a la manera de entender nuestra cadena de suministro como una serie de acciones concretas que ponen en marcha esa idea. Por lo tanto, para hacer realidad esta logística integral es necesario en primer lugar la mentalización de todas las partes implicadas. En segundo lugar, la definición de una estrategia que especifique el tipo de logística que queremos tener. Y, por último, definir la manera en la que vamos a orientar nuestros procesos para lograr que esta estrategia se haga realidad.

Las empresas que son capaces de conseguir una logística integral son aquellas que pueden usarla como arma competitiva frente al resto del mercado.

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