Packaging: Ojos que ven, corazón que siente

La imagen importa. Y, a la hora de vender, mucho. Cada día, en las aparentemente tranquilas estanterías de las tiendas y los supermercados, se libra una batalla a muerte para captar las miradas de los clientes. En esta guerra sin cuartel el packaging es uno de los grandes protagonistas. A menudo subestimado, hoy vamos a profundizar en cómo convertirlo en el mejor aliado de tu producto.

El packaging podría traducirse como el envoltorio de los productos. Sin embargo, algo aparentemente tan sencillo ha vivido una evolución constante que no ha hecho más que acelerarse. Actualmente, todos los departamentos de marketing son conscientes de su importancia, de su relación directa con el éxito de los productos y de su relevancia para la cadena de suministro.

Funciones del packaging

Proteger

A primera vista es sencillo caer en el error de creer que el packaging solo sirve para proteger los productos. Esta es solo una de sus funciones, pero eso no significa que sea menos importante. Vivimos en un mundo hostil para las mercancías y hay que protegerlas durante el transporte hasta el cliente. Ya sea del medioambiente, de caídas, de robos, de microorganismos, de la luz, de la humedad… La lista de necesidades es infinita ya que, atendiendo a la naturaleza de cada producto, cada uno demanda un diseño personalizado.

 Identificar

Parece algo muy básico y en realidad lo es. Sin embargo, puedes hacer el siguiente ejercicio en tu próxima visita a un supermercado: trata de identificar en apenas unos segundos la marca y el tipo de producto que contiene cada embalaje. Ten en cuenta que debería ser en menos tiempo del que pasas viéndolo según caminas por el pasillo de un supermercado. Descubrirás que en más ocasiones de las que pensabas no resulta tan fácil esta identificación.

Almacenamiento y transporte

Para que los productos luzcan en las estanterías es necesario, en primer lugar, que hayan llegado hasta allí y en buen estado. No es útil tener un packaging visualmente impactante a costa de disparar los costes logísticos por optimizar muy poco el espacio o por ser muy propenso a las roturas. Del mismo modo, procura que sea fácil de almacenar. Te facilitará la vida cuando el producto esté en tus instalaciones, evitará incidencias y los puntos de venta estarán más predispuestos a comercializarlo. A fin de cuentas, hacerles la vida más fácil a ellos es hacértela más fácil a ti.

Informar

Las cosas que compramos cada vez llevan más información. Cómo consumirla, qué contiene, cuánto engorda, teléfono de atención al cliente, a quién llamar en caso de emergencia… Aquí los diseñadores de packaging tienen que lograr la cuadratura del círculo: lograr que toda esa información no moleste y, a la vez, que sea fácil de encontrar cuando se desee.

 Seducir

Actualmente, la función que más tratan de potenciar las empresas. Hay que tener en cuenta que cuando el cliente está viendo el packaging es -a menudo- el momento más importante del proceso de compra, pues está a punto de decantarse. No se trata, como en otros casos publicitarios, de tratar de llevar al cliente a la tienda. En esta ocasión ya le tenemos ahí, dispuesto a comprar.

Tipos de packaging y sus tendencias

A menudo los packaging se dividen en tres tipos, según cómo protegen al producto.

 Packaging primario: es la primera capa de protección de la mercancía. La que está más pegada a ella. Por ejemplo, en el caso de la fruta podría ser el papel que en algunas ocasiones envuelve al alimento.

 Packaging secundario: es el siguiente nivel de protección. Habitualmente se emplea para mantener juntas las unidades individuales. Es decir, los envases primarios. Siguiendo con el ejemplo de la fruta, podría ser la caja en la que están expuestas las frutas.

 Packaging terciario: es el último nivel y habitualmente está pensado para favorecer el transporte y el almacenamiento de los productos. Agrupa packagings primarios y/o secundarios de la forma más eficiente posible para su manipulación. Hace que sea más sencillo su traslado a lo largo de la cadena de suministro hasta el punto de venta. Entre los más habituales está el envío de palets y el contenedor para travesías marítimas o ferroviarias.

Pero, ¿qué puedo hacer con mi embalaje? ¿Hacia dónde va el mercado actualmente? Repasamos algunas de las ideas en boga en este mundo.

 Define tu target

Los diseños están tratando de enfocarse cada vez más hacia su público objetivo. No haremos el mismo packaging para una bebida moderna destinada a un grupo adolescente y deportista que para una marca de té de estilo clásico destinada a la clase media-alta y de mayor edad. Contornos más agresivos, colores más tenues, tipografías llamativas o de más fácil lectura… Un envoltorio para cada consumidor.

 Conmover

Esta tendencia la está viviendo todo el mundo del marketing y la publicidad. Las marcas quieren contar su historia. Tejer una narrativa sobre los valores que representan para implicar emocionalmente al cliente y que se identifique con la firma. Y el packaging, al ser parte del producto mismo, es un lugar ideal para hacerlo.

 Hazlo práctico

Imagina que has creado un diseño sumamente atractivo y, a la vez, robusto como un roble. Parece el embalaje perfecto, pero si no pasa el test de la utilidad habrás fracasado. ¿Es sencillo de abrir para el cliente? ¿Lo puede guardar con comodidad? ¿Hace que consumir el producto sea agradable, sencillo e incluso divertido? Porque no son pocos los productos de alimentación en los que la diversión reside en cómo comérselos, por encima incluso del sabor.

Si tu embalaje es útil tienes mucho ganado. Y es que no serías el primero en olvidarte del cliente al enamorarte de tu envoltorio.

 

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