Técnicas de almacenamiento para eficientizar espacio

Las técnicas de almacenamiento son las formas en las que se organiza la mercancía en un almacén. En función de sus particularidades y nivel de demanda, los artículos pueden colocarse en el suelo o en racks. Una vez elegido el lugar en el que se almacenan los productos, las empresas definen un criterio para organizarlos: por ejemplo, agrupar los productos similares en un mismo espacio o destinar los niveles inferiores de los racks a los productos pesados.

Elegir la técnica de almacenamiento adecuada es una decisión vital para cada instalación logística, porque la opción escogida tendrá un impacto directo en el desarrollo de las operativas en el almacén. Para valorar qué método se ajusta más a las necesidades del negocio es indispensable analizar variables como el espacio disponible, el tipo y cantidad de artículos almacenados, los embalajes usados y el flujo de trabajo.

¿Cuáles son las técnicas que usan los expertos?

En este artículo veremos las técnicas de almacenamiento más habituales en instalaciones logísticas:

Almacenamiento en el suelo

El almacenamiento en el suelo, también conocido como almacenamiento en bloque, es una técnica de almacenamiento que consiste en colocar la mercancía directamente en el suelo. Los artículos que se almacenan en el suelo y tienen una gran rotación suelen agruparse en una zona específica del almacén para facilitar su localización para la preparación de pedidos.

Una de las ventajas del almacenamiento en el suelo es el ahorro de costos. Es el método de almacenaje más económico de todos, ya que no requiere de racks. Sin embargo, esta opción suele descartarse por algunos de sus importantes inconvenientes: obliga a recorrer largas distancias a la hora de localizar cualquier referencia para preparar los pedidos o para reponer la mercancía, desaprovecha la superficie disponible y tiene un riesgo elevado de que se produzcan desplomes.

Almacenamiento en racks

La técnica más habitual para almacenar la mercancía en los almacenes es en racks. Estas estructuras optimizan el espacio del almacén, aportan una mayor seguridad a la mercancía y a los operarios y maximizan el rendimiento de la instalación. 

 Almacenaje en racks con acceso directo

Los racks con acceso directo se caracterizan porque los productos pueden extraerse directamente desde los pasillos de trabajo. Con esta solución, se consigue una accesibilidad total a la mercancía, lo que facilita las tareas de almacenaje y preparación de pedidos. Este tipo de racks requieren pasillos anchos para que los operarios introduzcan y extraigan los productos de sus ubicaciones con la ayuda de montacargas.

 En este grupo se engloban principalmente dos sistemas de almacenaje:

-Racks selectivos. Es uno de los sistemas más extendidos en almacenes por su versatilidad, bajo costo y fácil implantación. Los racks selectivos pueden ser de simple o doble profundidad (colocando una tarima detrás de otra en cada ubicación). Los operarios pueden trabajar con estos racks utilizando cualquier equipo de manutención, siempre y cuando el pasillo tenga la anchura apropiada.

-Racks móviles moviracks. Son racks para tarimas colocados sobre bases móviles que se desplazan de forma autónoma para abrir un pasillo de trabajo. Cuando el operario da la orden de apertura de un pasillo mediante un mando de radiocontrol, los racks se abren en cascada para que los operarios puedan entrar en un pasillo y extraer o depositar la mercancía en sus ubicaciones. Este sistema reduce el número de pasillos al mínimo indispensable, lo que genera una mayor capacidad de almacenaje sin perder acceso directo a la mercancía.

Almacenaje en estanterías compactas

El almacenaje compacto es una técnica de almacenamiento en la que se reducen los pasillos donde operan los equipos de manutención. Las estanterías proporcionan una mayor capacidad de almacenaje y aprovechan mejor la superficie del almacén en comparación con las estanterías con acceso directo. El almacenaje compacto es una opción habitual para alojar productos de gran consumo que tengan pocas referencias y muchas tarimas.

Dentro de esta categoría se incluyen:

-Racks drive-in. Son racks en las que los operarios con los equipos de manutención deben penetrar en el interior para depositar o extraer las tarimas. Los racks están formados por calle con carriles donde se colocan las tarimas.

-Racks push-back. Son racks con niveles formados por carros o rodillos que están ligeramente inclinados. Su funcionamiento es muy sencillo: al introducir una tarima nueva, este empuja a los que ya están almacenadas. A su vez, al extraer uno, las demás se desplazan hacia delante por efecto de la gravedad.

-Racks dinámicos. En estos racks, formados por canales con rodillos y una ligera inclinación, las tarima se desplazan de forma autónoma desde la parte más alta del canal hasta la más baja. Esta técnica de almacenamiento garantiza una perfecta rotación de la mercancía, ya que la primera tarima en introducirse en el canal será la primera en ser extraída.

-Pallet Shuttle. Es una evolución de los sistemas por compactación en el que se incorpora un carro motorizado que manipula las tarimas por el interior de los canales de almacenaje. Con la ayuda de este carro motorizado, las tareas de almacenaje son mucho más rápidas.

Almacenaje de productos especiales o voluminosos

Los productos especiales o de mayores dimensiones —como neumáticos, tubos de gran tamaño, perfiles o bobinas— requieren de técnicas de almacenamiento particulares. Para estos casos, las empresas suelen recurrir a dos tipos de racks:

-Racks cantilever. Son racks que se componen de columnas sobre las que se adhieren unos brazos en voladizo. En los brazos se coloca mercancía voluminosa y con un largo variable como tubos o perfiles. Una de las particularidades de estos racks es que ofrecen acceso directo para manipular la mercancía con facilidad.

 

-Estanterías para bobinas. Estanterías diseñadas para almacenar y facilitar la manipulación de productos enrollados en bobinas como cables, hilos eléctricos o alambres. Son estanterías que pueden adaptarse fácilmente a las características de la mercancía, sus dimensiones y uso.

 

 

Para elegir la técnica de almacenamiento idónea, las empresas deben analizar las particularidades de sus artículos, el espacio de que disponen y los flujos del almacén. Con todos estos datos, las compañías proveedoras de sistemas de almacenaje asesorarán sobre si los sistemas con acceso directo, por compactación o para productos especiales o voluminosos son los más adecuados.

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